Creo y comparto la historia de un niño pobre lleno de talentos que nació en un pesebre y recibió compañia y alimento de animales que siempre han vivido con nosotros ,en un ambiente natural tranquilo ,en paz.
Rechazo una supuesta voz divina que nos ofrece la vida eterna .Esa diabólica pretensión nos ha llevado a menospreciar , emporcar y destruir nuestro entormo. Ahora sabemos que solamente morimos y nos renovamos en los genes de nuestra especie humana. Muy mal nos ha ido con algunos dioses tutelares .Por ejemplo con Saturno que devora a sus hijos, según el espantoso cuadro de Goya.
Con Jehová, que ordenaba arrasar pueblos y matar a mujeres y a niños ,prédica que el pueblo judío sigue practicando hasta hoy. Y Cristo torturado en la cruz, quien pide a su padre ayuda, que no lo abandone .El padre celestial ,quizás con demencia senil ,olvida al hijo. No le importa el sufrimiento humano.
Creo indispensable volver al centro de nuestra esencia humana y vertebrar desde alli los valores que permitan nuestra sobrevivencia en el planeta por recuperar.
Me apropio de los versos del poeta Almafuerte:
Me quebré ,me rompí como una clara
y bruñida copa de cristal sonante
pero me queda corazón bastante
para incendiar el sol si se apagara."
Como nuestro amigo Enrique se enreda bastante con el sistema de abrir la puerta del café, me he permitido copiar su mensaje, porque me parece el más cercano a mi propio sentir y me atrevería a pensar que también al de ustedes.