domingo, 8 de junio de 2014

La blusita de Hallowen






El último recurso para ponerme algo seco mañana es planchar la tenebrosa blusita negra, de esas cosas horribles que una compra porque están a precio botado.  Pero, qué difícil es comprar ropa…eso de recorrer esas ridículas “grandes tiendas” de las poblaciones pobres, con su asqueroso surtido de saldos de años atrás, tallas gigantescas y colores imposibles. Ocurre que no hay guardarropa apropiado para gente en deterioro físico, deformaciones de la columna por artrosis y muchos etcéteras, porque al final tod@s terminamos convertid@s en viejit@s chic@s y aparte de usar túnicas tipo carpa para las de ruedo importante, no hay nada que una eligiría por gusto.



O sea, dentro de las peticiones que periódicamente publican los mayores, hay que agregar la condición que el comercio se preocupe del vestuario de nuestras contemporáneas. Hace años, mi amiga Luisa, tras la desoladora realidad de las tiendas, partió a su país de origen con el casi único fin de aperarse para el año. Como la recontra mayoría no podemos hacerlo, no queda otro recurso que programar una marcha estilo Tunick por el centro de la ciudad. Por razones obvias, habrá que esperar el verano…

miércoles, 21 de mayo de 2014

Lluvia



Ayer por la tarde miré casualmente a través de la ventana y me llamó la atención el color del cielo, rojo violento. Salí de inmediato afuera para tratar de ver un pedacito de cielo un poco más grande. Pero estaba comenzando a llover, me
resbalé en las baldosas mojadas y casi, casi... y si me caigo de nuevo 
ya no quedaré para contar el cuento. La lluvia comenzó a caer - pero no fina, grácil, leve - sino que zapateando sobre las latas del cobertizo con escándalo y alevosía y comencé a tomar las medidas del caso, corriendo muebles,
poniendo plásticos por aquí y por allá.

Lluvia en Santiago es la peor miseria del pobre, goteras o a veces cataratas, calles convertidas en ríos que arrastran de todo, inundaciones, enseres y muebles mojados, pies que chapotean en el barro,  resfríos, bronquitis, estufas
contaminantes. Por fortuna fue breve esta vez, sólo una advertencia para el futuro. Así y todo, la basura en las calles quedó pegada en el suelo mojado como si tuviera engrudo. En otras épocas, el reflejo condicionado habrían sido las
sopaipillas y picarones con unas buenas tazas de 
café o té tamaño choca, pero ¡ni mirarlas ahora!




Pero no puedo insistir en el lado negativo del asunto, de modo que tengo que
reconocer que hay por lo menos dos familias que quedaron contentísimas con la lluvia y salieron a patinar como malas de la cabeza, dejando brillantes huellas de su paso: las señoras babosas y los señores caracoles.



                

Golpes en la puerta



Golpes en la puerta
¿quién a esta hora?
Nadie

Senderos brillantes
aprovecho el impulso
hago una sopa
de caracoles

me siento genocida

Ahora son muchos
golpes en la puerta
¿Serán ellos?

Son depredadores
señor juez
se comen hasta las cartas
          mire como dejaron
                              la citación.

No,
 las plantas no testificarán
por solidaridad,
dijeron
Todo lo hice por ellas
¡No hay justicia!
digo yo...

miércoles, 14 de mayo de 2014

Otoño en "El Cielo"

¡Hola Laura!
Como hoja llevada por el viento, llego a dejarte unas vistas otoñales de hace justo una semana. Ahora llevamos varios días de lluvia y está todo más gris y mojado.
Deseo que estés muy bien.
Cariños desde la Novena Región,
Saricarmen



viernes, 4 de abril de 2014

Poetas (tareítas de una clase de hace años atrás, encontrados por casualidad por ahí, cuando buscaba otra cosa...



Cuál es la función del poeta en nuestra sociedad



Los poetas escriben treinta páginas
los colegas agregan diez de elogios
el resultado se lanza y relanza
reclutando oyentes tras la zanahoria
de un vinito navegado.
Cada autor garabatea dedicatorias
tratando de colega hasta a la viejita
que le compró para regalo de cumpleaños
de su peor enemiga.

Los poetas escriben jugando al yo yo
para librarse del fantasma de la culpa
clavar su terror en otros ojos
llorar penas, desamores
contagiar sus males
diluir la angustia
ocultarse de la muerte.

El poema es un canto
quien canta su mal espanta
las palabras tienen poderes
y cuando se mimetizan con el lector
cuando describen sus ansias
cuando quedan en la memoria
habrán despertado su conciencia
como lo haría el discurso más sincero
(si tal asunto existe)
Pero llega el momento fatal
en que las palabras tienen límites
como lo dijo Maiacovsky:
Silencio, oradores,
tiene la palabra
el camarada máuser.



Como Debiera Ser La Nación Que Habita El Poeta



Los poetas son bienes o males
depende
de exportación
Se levanta una garrafa de pipeño
salen diez poetas a medio filo
con tanto excedente
nadie es profeta en su tierra

La nación que los produce
deberá ponerlos a trabajar
en el ministerio de justicia
serán evaluados por especialistas
ordenados en escalafón inapelable
desde allí volarán sus versos
hasta los centros de infractores
de la leyes de lo humano y lo divino
Su labor será leer sus poemas como castigo
de acuerdo a la gravedad del delito
Si por alguna circunstancia
su calidad mejora con el tiempo
serán propuestos para premio nacional
pero nunca antes de las siete décadas.

Los poetas religiosos cooperarán en los confesionarios
leyendo su producción a los pecadores
hasta que los culpables no resistan más tortura
y decidan unirse al enemigo
versificando como malos de la cabeza.

Llegará el momento
en que ser poeta se convierta en asunto pasado
tal como las poleras del che
y los nombres de estrellas de la farándula
serán relegados a los círculos literarios
de La Legua, La Victoria
y sitios aledaños.