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domingo, 19 de febrero de 2012

De vuelta en el Café

Por fin logré entrar al Café. Seres invisibles, espectros, me lo impedían. Y me ha dado una alegría muy grande volver a este viejo Café, sentarme en la última mesa, la del rincón, besar a Leonor y a Amadeo. Pedir a la bella una botella de Carmenere y que me prepare algo rico para comer. Aquí me quedaré hasta tarde, tal vez tengo la suerte de que aparezca alguien alguna amiga o amigo y sea esta una noche de celebraciones y recuerdos. Ya leonor ha llamado a mi querida tía y puede que de pronto la vea entrar por esa vieja puerta. Tal vez se le ocurra allegarse a Elvi, mi Jorgelina del alma que ya cumplió los 70 y sigue bella como siempre lo ha sido. Me entero por Leonor (que no para de hablar y contarme cosas) que ha venido Aby Florencia alguna vez y también Fidel y hasta nuestra querida Marsa se ha dejado ver. Ya veis, pasa el tiempo, Leonor y Amadeo continuan abriendo el Café cada día y nosotros nos perdemos pero de repente aparecemos de nuevo. Leonor escancia el vino con dedos temblorosos, Amadeo recuerda mi amado Schumann y yo contemplo embelesado las paredes envejecidas, los carteles, el patio oscurecido y al fondo la casita que Werner construyó con no se qué fines inconfesables. Esos lugares me hacer recordar a Genoveva, a Gigi, a Maya, a Graciela, que nos dejó hace ya mucho tiempo.
Cielo, ven a sentarte con nosotros , vamos a bebernos una copa, así, cogidos de la mano, y luego nos sirves un platito de algo rico, lo que tú quieras, cielo"!