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lunes, 25 de enero de 2010

Por la tarde



- Un manhattan, por favor Leonor, y como acompañamiento, dile a Amadeo que toque algo de jazz del, digamos, 45 a 50, justo después de la guerra y unos añitos más. Sí, eso precisamente. Y veo entonces la imagen más adecuada a la época. Es la casa de unos amigos de mi madre. Muebles de cuero con base cromada, tocadiscos, un bar bien provisto, un hombre reclinado en un sillón fumando pipa, una mujer hermosa, de pelo negro y ojos verdes, la mejor amiga de mi madre. Todos fumando por puro placer, sin saber nada de consecuencias, cáncer ni otras yerbas. Una pareja como la de Fausto y Crisanta (monitos del Mercurio de la época) cubrecamas de vicuña, jardín con riego automático (toda una novedad, camelias), alfombra de pasto bien cortado, una piscina al fondo. Películas de Dorothy Lamour, Bob Hope y Bing Crosby, la vida cómoda, infaltables aperitivo y cóctel de la tarde, en el verano: casino de Viña. Mundo de adultos, yo, sólo jugos. Quedó la sensación pegada al jazz, viviendo en algún rincón congelado del tiempo.
Y como sólo quedan en la copa unos diminutos trocitos de hielo, me levanto para marcharme.

martes, 19 de enero de 2010

Alguien vino al café



Así de simple y aristocrático...quien lo diría...ahora estoy mas proleta que cuando pretendía ser mas de "mas arriba"...dicotomía de la vida...antípodas del presente...etc...
Que hago yo sentado en el café "Mozart"? ...esperar y esperar , logré ingresar pero no tengo idea que dientres hacer una vez instalado en la butaca que me asignaste...confieso que me siento solo(como llave de sol/ como dedo pulgar) compartiendo con un montón de gente que no conozco y no tengo nada que decirles....Aparte de aclamar, vociferar, indagar, otear,/ huérfano llamando una amiga que no aparece...el "transSantiago" te tiene bloqueada?
Donde? Mil cariños...L.-

Mi dilecto amigo dejó este mensaje en el correo y lo inserté aquí, junto a una antigua imagen de su autoría. A ver si encuentra el camino para pinchar, arriba a la derecha donde dice "Nueva entrada" y dejar sus impresiones, divagaciones, elucubraciones, oraciones, canciones, vacaciones, lo que sea.

Intento una historia corta del café: HUBO parroquianos, pero se han marchado a tierras lejanas, tanto, que parece que ya no encontrarán el camino de regreso.
En cuanto al personal: el dueño es Werner, fabricado a imagen y semejanza de un personaje real, la garzona es Leonor, una chica bella de pelo negro y ojos verdes, el pianista es Amadeo, un pianista lisboeta, alcohólico, asmático, con los dedos amarillos de nicotina (al igual que las teclas del piano donde deja el pucho), pero que tiene un repertorio envidiable que lo abarca todo. Cada uno de estos personajes ha sido creación de alguno de los comensales.

Ojalá se anime usted, estimadísimo y recordadísimo cuya imagen guardo siempre en la pepa del alma, a intervenir como sea su voluntá.

lunes, 18 de enero de 2010

Solo

free hit counter

hit counter

Tras muchos esfuerzos he logrado entrar y escribir, esta vez como Rolando, de dónde habrá sacado el sistema este nombre?
No quiero perder la oportunidad. Estoy en el café, solo, Amadeo aún no aparece. Werner está de viaje y Leonor se afana en la cocina preparando la cena de esta noche. Bueno, sólo por si algún parroquiano(a) se digna aparecer. Me acerco al piano e interppreto con toda mi eterna torpeza, un preludio Chopin. Recuerdo a mi abuela, la mayor, con sus ropajes negros, su moño blanco cruzado por un peine, las manos sarmentosas como ahora son las mías y sentada al piano dejando volar sus largos dedos por el teclado.
Luego me acerco a la mesa y me sirvo un vaso de este vino chileno que se está haciendo conocido en Europa. El Carmener. Y me acerco a la vieja vitrola que llegó de la antigua casa familiar de tía Laura con su mueble de madera y los discos de vinilo. Encuentro un viejo tango de Gardel que alguna vez cantaba mi padre en sus momentos escasos de alegría. Volvió una noche/ no la esperaba/había en su rostro tanta ansiedad.que tuve pena de recordarle/ su felonía y su crueldad.....Me embarga la nostalgia, se lo juro tía!
Volvió esa noche/ nunca la olvido/ con la mirada triste y sin luz/...
Y estoy bailando, apretando entre mis brazos un fantasma que se quedó habitando la materia de mis sueños.
Y así mi cariño/ al tuyo enlazado/ es sólo un fantasma/ del viejo pasado ...........

domingo, 17 de enero de 2010

Una flor







Fueron tres las flores del filodendro paraguayo, pero las otras dos se desprendieron por el peso y también por las incursiones nocturnas de los caracoles que no detecté a tiempo. En estos días de verano, insinuándose ya el otoño, las pequeñas cosas dominan. Es por eso que el crecimiento de una planta o el desarrollo de una flor, se convierten en acontecimientos, a pesar de los otros sucesos molestos que siempre se pasean por ahí.
Llegará el momento de ponerse en acción y hacer algo para el año, pero hoy es domingo por la tarde, dentro de unos minutos habrá que regar, sin pensar mucho en que también en este día fueron las elecciones presidenciales y ha ganado la derecha en segunda vuelta porque el candidato de gobierno no entusiasmaba a nadie. No valió aquello de “ más vale diablo conocido, que ...”
Por la tarde, mi hija ha telefoneado preguntándome qué pienso sobre las predicciones de futuros cataclismos, etc. etc. Realmente, no sé nada de eso, aun cuando cientos de veces una se habrá preguntado cómo será verse de pronto en medio de un desastre final. Nada raro en un país azotado por terremotos cada cierto tiempo. Por ahora, miro desde la ventana las hojas de la madreselva doradas por el último resplandor del sol, las flores del “diego de la noche” ya abiertas en la parte de sombra, y aprecio lo que veo aún.

jueves, 7 de enero de 2010


Una última copa después de haber terminado ¡por fin! el guardado de adornos de Navidad y año nuevo, mientras los primeros días de enero se iban desgranando sin sentirlo, en total inercia, sin salir de casa, en una especie de limbo complaciente.
He estado leyendo un par de libros - leo sólo por la noche antes de dormir -porque generalmente no me dedico a uno solo. Se trata de: La novela de Ferrara de Giorgio Bassani, que incluye varias ambientadas en Ferrara, su ciudad natal. Lo compré, atraída por su "El jardín de los Finzi-Contini", que se incluye en el voluminoso tomo, recordando el magnífico film de De Sica (creo).
El otro volumen es: "Libro del desarraigo" de Fernando Pessoa, porque fue citado por ahí en algún otro libro y me interesó. Me gustaría copiar algunos trozos para mostrarlos aquí, pero es demasiado trabajoso hacerlo en este cálido enero que incita a la molicie. Lo comentaré cuando lo termine, si es que lo logro, porque su protagonista sufre de insomnio y me estoy contagiando rápidamente. Leer por la noche no es saludable, a menos que se trate de algo muy aburrido.
He terminado la copa y me voy, porque es evidente que soy la última parroquiana y Leonor tiene ojos de sueño. (Suerte la suya).