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domingo, 27 de septiembre de 2009

Cumpleaños feliz





La gente cumple años y por inercia de casi todos: festejantes y festejado, el rito mantiene su monotonía: torta con velas, regalos, flores, champaña, cancioncita tradicional y caras de circunstancias.

Por algunas razones sepultadas en algún rincón del closet de las emociones, a veces el festejado o la festejada no quiere saber nada de celebraciones de los dientes para afuera y se niega a representar su papel. Conseguido su propósito, se deprimirá porque nadie lo saludó para la ocasión.

Por mi parte, reconozco que me gustan los cumpleaños ajenos, (a pesar de la eterna parafernalia) es una ocasión alegre, donde todos esperan pasarlo bien, aunque a veces los festejantes insistan por todos los medios en que el festejado confiese su edad, a pesar de sentirse anonadado ante la cifra.

Todavía recuerdo a la mayor de mis primas, cuando, con dramático acento, nos informó con voz que pretendía no ser oída: Cumplí 50 años....

Y la voz estremecida de un querido amigo, como quien confiesa una enfermedad terminal: Fíjate que ya tengo 60 años....

No quedaba otra reacción más que una mirada de compasiva comprensión ¡Nos faltaba tanto para llegar a eso!

Y deseo ¡salud! con el resto de la champaña, a quien acaba de cumplir 72, en este domingo de lluvia, recordando la canción de otros tiempos: Per multos annos vivas....

viernes, 25 de septiembre de 2009

Viernes al agua


Más agua anunciada hace que el invierno se vaya alargando. Espero que a Galvarino no le pille el chaparrón cuando aparezca por estos lados.
Como se me ha hecho costumbre, he pedido un martini seco, aceitunas y algunas galletas saladas a Leonor, quien parece un tanto contrariada por no haber recibido visita del viajero.
- Ya vendrás, mujer, no te preocupes. Y hasta bailarán acompañados por Amadeo, mientras yo les tomo una foto.
Ayer estuve leyendo algunos comentarios en la red, algunas noticias por aquí y por allá y desconcierta notar que la información que se recibe por medios oficiales se contrapone a aquella transmitida por la gente. Por lo que parece, seguimos engañados y llevados de la nariz por la prensa.
Leo: "Si los medios dijeran la verdad sobre Israel, en el mundo no habría antisemitismo" (¿?).
No sigo por ahora en ese tema, porque Amadeo ha comenzado a tocar y terminaré de beber tratando de evadirme por unos instantes en el aire cálido del café, sin escuchar el viento que corre afuera, sin escuchar el rodar de las hojas que se esparcen por todo el patio.
Saludos cordiales

sábado, 19 de septiembre de 2009

Preparando asado


Costó bastante encender el fuego, considerando que la encargada no tenía experiencia previa. (incluso pretendió ayudar a la combustión con cerveza, aduciendo: Como la cerveza tiene alcohol, tiene que resultar...).
Finalmente, se encendió y se pudo preparar el asado.
El perro Niki olfateaba hacia todos lados direcciones, ya que las casas vecinas se estaba haciendo lo mismo.
Aunque almorzamos más tarde que nunca, degustamos el asado, empanadas y vino tinto.
Por supuesto, se brindó por los participantes: presentes y ausentes, del café.
Como hoy Leonor tenía vacaciones, me he preparado un martini medio seco y yo misma tuve que tocar el piano. Menos mal, no hubo oyentes.
Hasta pronto

viernes, 18 de septiembre de 2009

Noticias


No leo noticias diariamente. Por casualidad, visité un blog conocido y me encontré con el relato ilustrado de la masiva manifestación en Washington contra el presidente Obama. Miles de republicanos o conservadores viajaron en buses hasta la capital en una impresionante cantidad que sorprendió a los mismos manifestantes. Cuando pretendí comentar este hecho, me contestaron "¿Qué puede importarnos a nosotros lo que pase en EE.UU.?".
Pues influye y grandemente un país que se ha ido tragando a tantos otros.
Lo que me llamó la atención es el comentario que hizo la persona que hace ese blog y que participó y tomó fotografías de éste.
Las pancartas mostraban a Obama con bigote a lo Hitler o reemplazando la cara del Che Guevara en su famosa fotografía que aún adorna poleras desde Chile hasta China. Se le criticaba duramente por la enorme cantidad de dinero que se empleará en el sistema de salud, al hacerlo extensivo a quienes estaban privados de éste, diciendo que por tal motivo se practicará eutanasia en los ancianos enfermos (??); además, que el país está retrocediendo en el tema armamento y poder. Se mencionaba que están frente a una tiranía y que echarán a Obama.
Este persona dice que le daba gusto ver el orden de la marcha, donde nadie le gritaba en la cara a nadie y no se veían "caras feas", sino que eran todos "verdaderos americanos" y no dejaron basura después de la manifestación. O sea, los conservadores desplegaron su poderío en forma preocupante, justo cuando el gobierno de ese país trata de mejorar - aunque en forma tibia - su imagen internacional.

- Leonor, dame una aspirina, por favor, creo que las empanadas del almuerzo me han caído mal.

Cordiales saludos

martes, 15 de septiembre de 2009


Hay días en que no se sale del limbo o del cascarón o de la cueva, donde una se siente cómoda o, simplemente, no hay incentivos ni energía para abrir la puerta de la casa y hacer algo.
Aquí se ve la casa que ocupaba Kalimera y que es demasiado grande para el Niki. Habrá que hacerle alguna adaptación para que acepte mudarse.
Si, querido Galvarino, le puse una bandera, todavía soy persona de ritos. Mañana tomaré otras fotos, hoy el cielo estaba de un horrible blanco sucio.
Vine al café, no había nadie. Werner dejó un recado escueto: "Vuelvo el lunes". Seguramente se ha ido a pasasr unas pequeñas vacaciones en algún lugar tranquilo. Leonor no puede imitarlo, por lo que anda moviéndose con sigilo, como si no quisiera despertar a alguien.
Me tomo un café cargado con un chorrito de cognac, elijo un par de chocolates y me acuerdo de ustedes queridos amigos, hoy ausentes.
Hasta pronto

domingo, 13 de septiembre de 2009



Antes de que se termine el martini que estoy bebiendo, inserto una imagen de las primeras fresias que perfuman apenas el aire de esta tarde nublada. Después de leer los comentarios de Elvi, pienso en mi única media hermana y lamento que estemos distanciadas. Había encontrado un
camino de comunicación (Facebook) pero desapareció misteriosamente de allí. Ignoro qué ocurre y lo siento. Lo que nos unía era el padre común. Fallecido éste, se ha perdido el contacto, así como se van perdiendo y desatando los lazos que alguna vez se anudaron por algún interés común.
No se han establecido nuevos contactos, (excepto la gente del café) porque falta el lenguaje común. Cada generación tiene su propio léxico, sus propias referencias y siempre me estimula encontrar alguien que los comprende. Por ejemplo, como recuerdo del colegio: "Grau ist, teurer Freund alle Theorie, und grün des Lebens goldener Baum" (o algo así, porque la memoria transforma algunas cosas).
O sea, cada uno busca su pequeño nicho donde sentirse acompañado.
Terminado el trago, me despido por hoy.

El viaje




Sí cariño, aquí, bebe una copa de Cava conmigo, no, si ahora no hay nadie en el Café. Y además Werner creo que iba con tía Laura a un concierto de Wagner.
Sí, llegaré en estos días. Otra vez contemplar Santiago, desde mi distancia. Usar uno de esas cosas que llaman transfer para salir del aeropuerto. cruzar la ciudad y observar como cambian los paisajes. Y luego al día siguiente vagar sin rumbo, o mejor dicho con un rumbo inconciente , por calles y plazas. atreverme a probar las empanadas en algun lugar de la Vega Central, y las sopaipillas en alguna calle. Con miedo claro, a enfermar de la barriga, pero que se le va a hacer. El pasado año, Leonor querida, probé las sopaipillas callejeras sólo una vez y me sentí fatal! No te rías. Si sé bien que las mejores son las que tú haces con tus hermosas manos.
Y luego acercarme a la Plaza de Armas, visitar la Catedral, y esas galerías que antes eran sólo un Portal y ahora es un enjambre de recovecos. Los árboles son pocos y escuálidos. No sé que hicieron con ellos.
En fin, ya apareceré por el Mozart cariño. Con mi acento español andaluz y mis años.
Un beso

sábado, 12 de septiembre de 2009

Conmemoraciones




El 10 de septiembre de 1973, en el día de su cumpleaños, mi abuela Bice tuvo una caída y consiguiente fractura de cadera. La llevaron al Hospital Militar, donde fue atendida de urgencia. Allí pidieron que volviera al día siguiente para el resultado de las radiografías. Pero al día siguiente se produjo el golpe de estado y no permitieron que fuera atendida por ser civil.
Pasaron los meses en condiciones muy precarias y justamente al año de su accidente, falleció cuando cumplía 90 años.
De manera que esos días quedaron enredados entre sí. Su funeral, parecía también hacerse por el país, sumido en la amargura.
La dictadura fue vivida por tres generaciones, una - la de mi abuela - ya no está y las otras optan por "olvidar el pasado", como si se pudiese borrar de la memoria todo lo que es incómodo.
La gente se prepara en este mes para celebrar el nacimiento del país a la vida independiente pero, de cierta manera, todavía no se puede celebrar en forma espontánea porque ha pasado para algunos a ser una festividad obligada, algo así como de dientes para afuera.
Cordiales saludos

martes, 8 de septiembre de 2009

EL RAMITO DE VIOLETAS









Albert había llegado al último peldaño de la decadencia, cuando recibió una formal invitación a comer de uno de sus escasos clientes, un empresario a quien consideraba casi un mecenas.


El pintor, quien hacía mucho tiempo no sabía de una comida completa y menos de una refinada, se puso de inmediato a preparar lo necesario para tan señalada ocasión. El asunto vestuario no era un tema fácil. Si bien es cierto que un artista posee mayor libertad en el momento de elegir prendas con que cubrirse, en su caso era una cosa difícil, ya que todo su closet estaba equipado con harapos. Lavó su mejor camisa, tratando de eliminar las manchas más visibles y planchó con esmero una chaqueta raída, deformada en los codos y con los bolsillos colgantes. Con los pantalones no tuvo opción. Los que tenía estaban tan manchados de pintura que no se podía contar con ellos para nada. Logró conmover el corazón de su amigo Raúl, quien era el afortunado dueño de unos pantalones de gabardina blanca, casi impecables, si uno no se fijaba en unos casi imperceptibles rastros por aquí y por allá. Al fin, su vestuario estaba completo, luego del esfuerzo extra en lustrar sus únicos zapatos de suelas casi transparentes y arrugas de expresión muy notorias. Reunió las últimas monedas disponibles para la jornada y al llegar el fausto día, se dio la acostumbrada ducha de agua fría y luego peinó sus escasos cabellos amarillentos frente al espejo, frunciendo el ceño al notar esos implacables trazos que bordeaban sus ojos y los surcos de la frente. Quizá se podría remediar algo manteniendo una expresión de calma forzada. Observó los hombros y enderezó su posición hasta lograr un aire marcial. Ensayó el saludo a la dueña de casa, con el seco golpe de talones y beso en la mano, que tanto gustaba a las mujeres de este país. Sabía que el efecto era infalible, con la apostura del cuerpo y la intensidad dramática de sus ojos azules se podía restar importancia a la precariedad de la vestimenta.


Con paso resuelto, salió de su taller a la hora prevista y a la salida del edificio en la esquina de Huérfanos y Estado, se detuvo ante el puesto de flores y eligió un ramito de violetas, de acuerdo al menguado presupuesto, pues no habría sido correcto presentarse ante la dueña de casa con las manos vacías.


Trepó al bus, consiguió un asiento junto a la ventana y allí se acomodó, estirando las piernas con una sonrisa de anticipación ante los selectos bocados que le aguardaban junto a vinos cuidadosamente elegidos para resaltar su sabor a la manera civilizada, placer que tenía olvidado. Portaba su carpeta con dibujos, sabiendo que al anfitrión le gustaba mantenerse al tanto de sus proyectos.

Luego de 45 minutos de viaje, ya se acercaba a destino. Cuando el bus llegó a la altura de la Plaza Lo Castillo, descendió, protegiendo su ofrenda floral con esmero, lanzándose a caminar las cuadras que aún faltaban. Miró la hora, faltaban 10 minutos para la cita. No podía cometer la torpeza de llegar con anticipación, de modo que siguió su marcha hasta completar el tiempo restante.


Al fin se detuvo frente a la reja de entrada y oprimió el botón del citófono. No contestaron. Insistió, pero no hubo respuesta. Posiblemente habrían preparado la cena en el invernadero y no había nadie cerca para escuchar su llamado. Intentándolo otra vez, mantuvo la presión con insistencia. Nada. Esto le produjo real inquietud. Miró hacia las ventanas. Ninguna señal de vida. ¿Qué podría haber pasado? La formalidad de su amigo no le permitiría haber cambiado de planes sin avisarle. ¿O sí? Súbitamente se sintió miserable y derrotado. Luego pensó que podrían estar fuera de casa y regresar de un momento a otro. De modo que decidió dar una vuelta a la manzana a paso lento, para darles tiempo de regresar. Al volver, el aspecto exterior de la casa no mostraba cambio alguno. Pulsó nuevamente el citófono. Tampoco hubo señales de vida. Ya había pasado una larga hora. Hasta que de la casa vecina vio asomarse a alguien.
-¿Viene donde los Pedrell? – preguntó una mujer que parecía la empleada.
-Si, señora- contestó Albert, esperando una aclaración.
La mujer pareció divertida al observarle.
- No saca nada con esperar, maestro, se fueron a la playa esta mañana.
Albert quedó helado.
- Gracias por la información, señora – contestó, tragándose la desilusión. – Los llamaré después.


Con el alma en los zapatos, se fue caminando hasta el paradero de buses, con su ramito de violetas en la mano, sintiendo ya el estómago pegado a la espalda. Sólo le quedaba el importe del pasaje de regreso. Se detuvo a esperar, luego de haber pateado los pocos elementos que encontró a su paso.




Afirmada en la muralla de un edificio, una anciana vendía parches adhesivos, voceando su mercadería con desgano. Por los ojos de Albert brilló una pequeña chispa de vida y acercándose lentamente a la vendedora, se puso muy firme, hizo sonar sus talones, inclinó la cabeza y estirando el brazo con el derrochado ramito, le dijo con su profunda voz gastada:
- Es para usted, distinguida señora, como homenaje a su pasada belleza –
La mujer lo miró primero con enojo por lo que le pareció una burla, pero luego de observarlo con cierta detención, también apareció un rayo pequeñito en su ajada fisonomía, que multiplicó los pliegues de su rostro en una sonrisa coqueta.
- Gracias señor, usted sí es un caballero – dijo, alargando la mano y hundiendo su nariz en el perfume.



Patricia Franco

sábado, 5 de septiembre de 2009

AFUERA LLUEVE



Y seguirá así en los próximos días. Las flores de los ciruelos de la calle están todas en el suelo, por eso no pude tomarles una foto porque se veían empapadas.
Me consuelo con un martini en el café mientras aprecio la paz de la tarde. Con lluvia no dan muchos deseos de salir a alborotar; los neumáticos quemados se apagan con el agua.
Además, aunque no lloviera, nadie saldría esta noche porque hay un partido de fútbol con Venezuela y los fanáticos están pendientes del televisor.
Hasta pronto

viernes, 4 de septiembre de 2009

PLANES TEATRALES





Acabo de terminar de imprimir dos copias de "Seis personajes en busca de autor" de Pirandello.

Hace 45 años que no la leo. No sé si todavía se puede pretender su presentación con aire contemporáneo. Tampoco sé si el "elenco" será capaz de tragársela y aceptar ensayarla. Sería la primera vez que el grupito de ancianos acepte salir de los vulgarísimos engendros que acostumbra. Mañana lo veremos. Hay un término realista, pesimista, acomodaticio y fatal: "Es lo que hay" y a eso habrá que atenerse.

Me parece cómodo eso de convertir al café en una especie de diario de vida.

- Leonor. una cerveza bien helada. (primero aplicaré la copa fría sobre mi ojo derecho completamente cubierto de rojo por esas hemorragias espontáneas que me dan aspecto de vampiro).

Afuera, el perro Niki ladra a los gatos fantasmales que se cruzan por los techos. A medida que crece (poco) muestra que no pasará más allá del tamaño de un spaniel mestizo con quien sabe qué especimen perruno. Ay, me siento como si hubiera engañado a la bella Kalimera con una bestia híbrida e inútil como sucesora. Pero, he caído en mi propia trampa, la de intentar dar a cualquier bicho que busque refugio en mi casa, la mejor vida que pueda darle. Es como cuando tristemente aplasto a los pobres caracoles para que no devoren las plantas. El Niki es un caracol sobreviviente.

Leonor me dice que los gatos están amenazando mi cena. Por hoy me retiro del café y les deseo buenas noches.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Plazo fatal


Finalmente pude cocinar un engendro en la tarde del 31 de agosto, plazo fatal para entregar la "obra de teatro" exigida. No quiero pensar en el resultado, ni siquiera seguir el primer impulso de rehacerla. Sobredimensioné mis posibilidades de hacerlo en unas pocas horas y fracasé. Bueno, ya está, buscaré algun otro tema.
Es un alivio haberse sacado semejante clavo de encima. Ahora debo cumplir con las otras tareas dejadas de lado y decidir si vale la pena seguir con ellas y dedicarme al dolce far niente. Claro que para mi no es precisamente dolce ese far niente, porque aparece con toda su indumentaria, doña Realidad.
Como siempre, pedí algo de beber, mientras Leonor ha encendido el televisor y alcanzo a escuchar el partido de la Sharapova con alguien más. Para colmo, el relator favorece a la rival de Sharapova, cosa que supongo no deben hacer los relatores deportivos, porque molestan a los oyentes. Amadeo también está mirando el partido y ha dejado el piano a merced de un gato que pisa las teclas y se asusta del sonido que producen sus pasos.
Por aquí está llegando cautelosamente la primavera, abriéndose paso entre días fríos, con esos titubeos de septiembre, mes que - personalmente - lo considero detestable, me cae mal y espero que pase pronto. (deseo que no debería tener una anciana como yo, pues podría ser el último).
Considerando la autocensura, le pondré buena cara al mes, a pesar de la molestia que me produce. Escarbando por los días, encuentro un cumpleaños. Sea, será el mes de su celebración y basta.
Como siempre, hablo demasiado.
Hasta pronto