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viernes, 27 de mayo de 2011

Novedades de antaño

Llego al Café y Leonor me guarda una grata sorpresa. Sabes quien vino esta tarde? No sé, respondo, alguna amiga de antaño? Pues sí, Fridolin querido. De muy antaño. Nada menos que...Genoveva! Me quedo de una pieza. La dulce Genoveva ha encaminado sus pasos al viejo Café! Sí, y dejó recuerdos para todos, pero dice que después de grandes esfuerzos logró entrar pero no se le permite escribir. Pues te diré Genoveva querida que a mí me ocurre los mismo, pero he descubierto un truco. Voy a la página de los comentarios y allí hay una especie de fichero y unos símbolos, les pincho a todos luego regreso a esta página y encuentro que arriba aparece la frase nueva entrada. Esa es la puerta para escribir.
Sí, mi tía bienamada sigue igual de juiciosa, mesurada y activa. Como bien dices. Y esta señora Elvi, que por cierto no conociste es nuestra siempre querida Jorgelina. A Marsa la conoces de otros lugares. Y a Aby también. En MM era Abigail o Abilén, no lo recuerdo.
Leonor y Amadeo están como siempre, tal vez con unos años más. Y yo ya en mi época pre-senil.
Ven cuando quieras amiga mía a beberte unas copitas con tu amigo de hace tantos años y a ver si te pones rosadita y contenta con las copas. Un beso grande.
Ah, tía querida! Me voy a Berlin tres semanas a visitar a mis hijos que allí están. Les escribiré. Un abrazo a todas y a Fidel también.
Vuestro Fridolín.

Veremos

Entre tanto ajetreo que tenemos en este chilito hago un pequeño aro para entrar aquí por unos minutos.
Ya ha vuelto la calma a mi corazón inquieto desde el preciso momento de mi reingreso al café… ¡todo es superable en esta vida!
Me he encontrado con dilectas amigas y amigo sentados y en amigable conversación…
Bueno, y…”a otra cosa mariposa”.
Hemos entrado (en Chile) en una efervescencia ciudadana de proyección insospechada que tenemos claro cómo empezó, pero no cómo terminará. Aquí también se está dando con bastante éxito la “nueva manera de convocar a las personas” para que logren manifestar su parecer respecto de la “nueva manera de gobernar” de la tecnocracia imperante.
Veremos qué pasa.
FIDEL

Quizá la felicidad consiste


en  barrer las hojas del ciruelo

mientras el perro viejo se calienta al sol

los gatos se relamen después de comer

y una copa de anís

espera en la sala

miércoles, 25 de mayo de 2011

Un descafeinado, por favor.

¡Bueno, bueno! Entro en el Mozart y encuentro a mi querida Laura, tan serena y constante como siempre, dialogando sobre venta de caballos y de manzanas, tema, que a estas horas de los noche soy incapaz de hilvanar dos ideas, y a un tímido Fidel ¡feliz! (se te notaba amigo), de estar de nuevo en este blog.

Como comento en el post anterior, sigo cumpliendo mis horas sin prisas y con todas las pausas que me apetecen. Es lo mejor de esta tercera o cuarta etapa de la vida, ¡vivir sin obligaciones! A los que quiero doy lo que soy y lo que tengo como siempre, pero a mi ritmo, y a los demás mi respeto y solidaridad, siempre y cuando también sean respetuosos y solidarios con su entorno.

Puede que haya llegado a vuestros oídos y ojos, a través de internet, el més de reuniones y manifestaciones ciudadanas por calles y plazas de la geografía española, en protesta por la forma, el estilo y los privilegios auto-otorgados por la clase política en España: el "15 M." Está siendo algo insólito en este país, y se está desarrollando con tanta inteligencia y buenas maneras que resulta admirable. Si además de esta demostración de civismo y buen hacer social mueve la voluntad de nuestros políticos hacia otras formas de convivencia democrática, puede convertirse en el invento del siglo. Ya iremos viendo. De momento, y después de las políticas económicas que ha tenido que imponer el gobierno socialista por presiones de la Comunidad Europea, se nos han llenado los ayuntamientos y autonomías de ediles y presidentes de derechas; con la crisis que aún está a medio lidiar, pueden que también salgan dentro de cuatro años, de los centros de poder por piés.

Espero volver a visitaros en breve.
Un abrazo a todos y cada uno.
Marsa

jueves, 19 de mayo de 2011

Casualidades





19 de mayo. Jueves

Hoy estuve en una clase de cuentacuentos. Les había avisado que relataría el cuento de Mushkil Gushá (el disipador de las dificultades, un antiguo cuento iraní) que debe ser contado, según la tradición,  un jueves por la tarde mientras se comparte algo de comer. En la clase había una mesa con mantel, velas, galletas y té.

Ese cuento lo había escuchado por primera vez de un antiguo conocido, Roberto, un sufí. La particularidad de esta persona es que desde que yo tenía 17, todos los años me felicitaba por teléfono por mi cumpleaños.

Por algunos años perdí contacto con él. La última vez que lo vi fue con ocasión de mi cumpleaños, en el que lo había invitado junto con otro amigo y mi hija. Para darme una sorpresa, ella convidó a algunos compañeros del taller literario. Roberto acostumbraba contar cuentos sufíes y se los celebraban. En esa oportunidad contó un par de ellos, incluyendo el de Mushkil Gushá, aunque los asistentes no estaban particularmente interesados.
Estaba presente Enrique, alumno del taller, tipo joven y talentoso, quien también contó
uno y fue muy ferlicitado.

Al día siguiente, Roberto me llamó por teléfono, diciendo que no volveríamos a vernos
porque yo “ya no querría hacerlo”. No me dio la razón. Interpreté que reconoció que otra persona contaba mejor los cuentos.(?)

Recordé eso especialmente porque en el taller de hoy, mientras yo relataba el cuento de Mushkil Gushá, apareció Enrique, casi de la nada, como visitante.

martes, 17 de mayo de 2011

Aparezco

Me ha costado mucho ubicar donde funciona el Mozart; he recorrido calle Lastarria, Rosal, Villavicencio y otras pero nada. Quizá Laura podrá endilgarme porque conoce ese barrio o quizá Elvi me pueda dar alguna pista, desde lejos..
Estoy sorprendido tanto de la acogida de Elvi, como de las palabras de Laura que señala muy certeramente mis apariciones sorpresivas, fugaces , brevísimas…
Debo confesar que ha sido muy grato para mi regresar al inubicable Mozart, porque me ha permitido recordar pasadas conversaciones con las chiquillas ( sí, dije chiquillas ) por chat que aún permanecen en memoria.
Ustedes me saben tímido y no se equivocan, de modo que ya estas breves palabras me están pareciendo excesivas, por ahora

jueves, 12 de mayo de 2011

Un manhattan llama

a aparecerse por el café, en este mediodía de tímido sol que se asoma como a hurtadillas y se produce un pequeño recreo en las tareas del día. Dulce sería compartir en torno a unos vasos de vino o lo que sea, ausentes del tiempo y las llamadas del reloj.
Caramba, se me acabó el trago y no estoy en condiciones de decir: - "Que sean dos" como en la obra de Rolando que ¡aún! estamos ensayando y que todavía no nos aprendemos el texto. (Bueno, es que no es fácil interpretar un personaje que tiene 57 años menos)

Ayer nos hemos enterado con verdadero estupor, que ha habido un terremoto en Lorca, cosa de otro mundo para quienes habían vivido hasta ahora en una especie de taza de leche. Ha sido aterrador para los habitantes pues es un suceso absolutamente fuera de lo común. (No me quedan más que los cubos de hielo, qué lástima).
Supongo que Rolando no habrá sentido nada porque estaría a respetable distancia del sitio del suceso.
En cambio nosotros aquí, siempre estamos esperando el próximo terremoto, dejando las llaves puestas en las puertas por la noche, listos para escapar y después del hecho, si sobrevivimos, obligados a reponer las copas y vajilla rotas en el suceso. Si alguno de nosotros conserva alguna `pieza de vajilla de nuestros padres, es casi milagro.
Bueno, el reloj deja caer las obligaciones domésticas encima y no queda más que atenderlas.

Un abrazo grande

domingo, 8 de mayo de 2011

Nostálgico

Después de un prolongado silencio o ausencia he regresado a este sitio temeroso quizá de la reacción que pueda provocar mi aparecimiento, pero las lecturas que ocasionalmente hago aquí me han puesto nostálgico y deseoso de reencontrarme con amistades queridas desde hace tiempo
Quizá la partida de Grace haya tenido que ver algo.
Por ahora me limitaré a un afectuoso saludo para todos y cada uno de ustedes, con el deseo indisimulado de reencontrarnos aquí si ustedes me lo permiten…
Fidel