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jueves, 29 de octubre de 2015

Defensa del facho pobre













































































































 Han crecido como maleza a lo largo del país y sus alrededores. Su razón tendrán, digo yo. He sondeado a algunos y los veo con sus antejardines de la pobla con rejas y alambres de púas.

Dicen que les roban hasta los quiltros de buena pinta. ¿Llamar a los pacos? ¡De adónde! ¿Hacer denuncia? ¡Para la risa! ¿Dónde se encuentra la solución entonces, en un gobierno que se preocupa de defenderle los derechos humanos a los malandras? En la mano dura, pues. ¿Y quién tiene la mano más dura que los que se preparan para la guerra y se dan cuenta que no la vivirán jamás? El que busca encuentra, digo yo y hace tiempito que les estamos pidiendo que se impongan sobre todos los desgraciados, abusadores, que se rien y se aprovechan del pobre, ese que paga los impuesto y respeta las leyes. Claro que algunos colegas han encontrado otra solución, pero el proceso es muy lenteja y nunca tan eficaz, creo yo. Se trata de los compadres esos que le hacen a las iglesias que inventaron los yanquis. Da gusto ver a las familias muy ordenaditas, todos juntitos en sus misas, los cabros peinaditos, barriendo, limpiando y sin decir garabatos siquiera. Cierto que eso tiene su precio, y ellos lo pagan con gusto porque el resultado de la prédica lo encuentran bueno. Y se sabe que cuando caen en cana los compadres, con meterse al grupito del pastor, están al otro lado de la cuestión. Acuérdese, mi amigo, del tiempo del colegio. Recordará entonces el código de Hamurabi. ¡Si, ese mismo del ojo por ojo! El tipo ese no inventó el solo su código. No, pues. Se había dado cuenta que sus súbditos se pasaban las leyes por la raja. Entonces contó que se las había dictado su dios del momento, Samash, creo que se llamaba. La ley, cuando viene del dios creador del cielo y la tierra, tiene más peso, porque las culpas se pagarán en la otra vida. Usted sabe mi amigo que la justicia jamás ha funcionado en vida. Luego agarraron papa Abraham y Mahoma y listas las religiones para encauzar la vida de la gente. Pero ahora ¡YA! ese camino no sirve. Lo que se necesita es el GOLPE. Si, claro, si les sueltan correa, los milicos volverán a hacer la misma. Pero no se puede negar que desaparecería una buena cachá de los subversivos esos que, con el pretexto de servir al pueulo, como dicen, se agarran pegas para ellos y se aprovechan, ya los ve ahora, pues. Y lo mejorcito de todo, es que no habría tanto malandra asaltando a la pobre gente como nosotros. Bala con ellos y al tirante, como lo hizo el Gomez Carreño ese. Mire usted que andaríamos bien. Bueno, ya, admitamos que esos no sean deseos muy cristianos. Y usted ¿qué propone? ¿Elecciones, dijo? No me haga reír. Si entre toda la caterva de ladrones, estafadores y delincuentes de billete y apellido, no hay ni uno que sirva para la pega. ¿La Evelyn? No me huevee, compa. Esa es rayada y se ha mandado las mansas cagadas. Yo le propongo a la Lily. A esa no la han pillado en nada, que se sepa. Lo que dice es más gusto de pueblo y está en contra de los fachos a full. ¿Qué pasa con que sea judía? No es nada de tonta y ¿ha conocido algún judío tonto? ¿Don Francisco? Si a ése nadie le gana en vivaracho. Sea, concedo en que la gente es antisemita.
¡YA! ¡Lo tengo! Éste si que es el candidato perfecto y usted no le encontrará ninguna yaya. Véalo usted, es medio negro como el Obama y medio indio como el Evo. La gente lo quiere y aunque le haga a la pelota, habla de corrido el Bosellur. ¿Cómo lo va hallando? ¿Qué es mas bien de izquierda? Nada que ver, amigo, cuando se vaya dando cuenta del futuro que le espera, cualquiera se da vuelta la camiseta. ¿El problema de la delincuencia? Despacito por las piedras. Que todo siga igual: cada gil al que lo agarren los pacos, antes de irse tranquilamente para la casa, que vaya vacunado para siempre. ¿Cómo? Sencillito: a los huevones les hacen la vasectomía, a las huevonas les sacan el útero y santas pascuas. Adiós a la nueva generación. Es la solución perfecta, compadre. Acuérdese que nosotros estamos contra el aborto. Entonces, esto es terminar con el problema de raíz. ¿Y qué hacemos con los delincuentes de billete? Mi amigo, no creo en milagros. Ponga las patitas en la tierra. Esos han sobrevivido a través de los tiempos. Lo único sensato que nos queda es vivir tranquilitos y sin problemas en el mundo que nos queda. ¡Salud compadre!

Nelson González

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