domingo, 22 de noviembre de 2009


Con una cerveza helada, pretendo que ya es verano, aunque los días grises se suceden a pesar de los pronósticos optimistas del tiempo que dicen que deberíamos tener días soleados y calurosos.
Aunque noviembre ya está finalizando, ninguna noticia se ha recibido por aquí de Galvarino, por lo que deduzco que está pasando un tiempo estupendo por ahí.
Espero, amigo, que te acuerdes de enviar algún mensaje y ojalá también te materialices antes de regresar a España.
He visitado poquísimo los blogs, pues todos estamos con la mente puesta en el final de año y sus obligados rituales. Bueno, eso de obligados no es para tanto pues si no los realizamos de buen grado, no tendrían razón de ser aceptados.
Por hoy, me marcho con la pereza a otra parte y específicamente, a cumplir con la "tarea" de mañana lunes.
Buenas tardes

3 comentarios:

Elvi dijo...

Crei que no tendria mas acceso al Mozart....no pdia entrar!!!
Se soluciono en buenahora para mi!!!

Mas tarde vengo ahora estoy apuradita!!!

Besotes muchos Lauraaaaaaaaa!!!!1

rolando dijo...

Tía querida y por siempre bien amada.
No una vez, sino varias, llamé por telefono a su mansión y ni siquiera algun mayordomo se dignó contestar. He disfrutado lindos días en Santiago y en unos hermosos lugares junto al mar, Pichilemu y otros y he debido regresar a España con la pena de no haber logrado contactar con su augusta persona.
Me queda la duda si acaso el numero telefonico era equivocado o que Ud. disfrutaba algunas lejanas vacaciones.
En fin, hay muchas cosas que contar de mi viaje, los días que estuve en Santiago, dos semanas me empapé del ambiente electoral, seguí a mi candidato, por cierto, el hijo de mi amigo Miguel, asesinado.
Una pena que no nos hayamos visto, pero le juro que volveré, ahora tengo más posibilidades de hacerlo en el proximo año y espero nos encontremos y visitemos juntos el Mozart.
Un abrazo de su sobrino.

Laura dijo...

En consecuencia, despediré al mayordomo. Rolando darling, habríale bastado con dejar un mensaje con la Leonor, o .....ya me olvidé cómo se llama el dueño ... o con Amadeo. ¡Ah, Werner era su nombre, acabo de acordarme. Bueno, no se perdió nada, sobrino, ya que siento que lo ha pasado muy bien durante la estadía. Ya nos veremos algún día de éstos.
Gracias muchas por venir a dar una vuelta por el café. Como ve usted, este lugar ha cambiado bastante, convirtiéndose en lugar de soliloquios.
Sólo lamento que no hayas aprovechado el buen tiempo de este hemisferio para pasar la Navidad.
Un abrazo