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martes, 18 de marzo de 2014

Honestidad

Con el nombramiento de nuevas autoridades, está quedando al descubierto la carencia de honestidad. ¿Por qué cuesta tanto encontrar personas probas en nuestro país, aún entre las que destacan de los demás? ¿Tanto cuesta reconocer faltas e impedimentos, para así, no aceptar los cargos encomendados? ¿No están conscientes de la enorme diferencia con antaño, cuando el traspaso de la información era tan  lento y se producía en un ámbito muy reducido? Vivimos una realidad tecnológica inimaginable para los que nacimos en las décadas del cuarenta y cincuenta, y aunque no lo queramos o lo ignoremos, todos nuestros datos y nuestras huellas van quedando registradas ahí: en la nube, en internet.
¿Dónde podríamos encontrar las causas de esta falta de honestidad? ¿En el núcleo básico fundamental, la familia? ¿En programas educacionales saturados de contenidos, con un mínimo espacio para trabajar valores formativos? ¿En un mal hábito arraigado desde la formación de la nación? Estoy muy lejos de ser una experta en la materia, pero es un tema importante en el que hay que detenerse a pensar, más aún, cuando existe el pleno consenso de la necesidad de mejorar nuestro sistema educacional. La buena educación de los hijos también puede lograr cambios en las familias, y por tanto, en toda la sociedad. No puede, no debe seguir ocurriendo.
Creo que también tiene que ver, con esto de que siempre hemos oído comentar, del afán tan chileno de burlar las normas, de trasgredir, de inventar la forma para no cumplir a cabalidad, de ganar harto con poco esfuerzo, de hacer "lesos" a los demás.

Repito: no puede, no debe seguir ocurriendo. Hay mucho por hacer.

1 comentario:

Laura dijo...

Podría ser que a través de la tan mentada "transparencia" y gracias a la exhibición del historial de cada uno, se logre llegar a corregir ese comportamiento tan "chileno" que impera en la mayoría. En resumen y pidiendo prestada una letra tanguera:
".. el que no mama es un gil"