Anoche estuve en el ballet: "Corpo do Brasil". Imaginad:
Veinte bailarines de primerísima categoría que hacen de la danza el minimalismo en movimiento; es la danza en estado puro, sin ornamento alguno: los cuerpos, de una expresividad pasmosa, la música muy bien buscada, muy "sui géneris", los focos luminosos y algunas varas en racimo que sirven para que los bailarines salten y se agarren a ellas como lianas selváticas, y desde allí expresen por un tiempo, convertidos en frutos o en flores, la musicalidad de sus cuerpos.
Esta compañía está impregnada de la cultura brasileña, sus cuerpos no dejan inmóvil ni un solo músculo ni una sola articulación, y las caras pueden llegar a expresar: alegría, sorpresa, espanto, deleite, etc. Además son extraordinarios atletas. ¡Maravillosos!
Estos bailarines nunca llegarán a padecer ni colesterol ni artrósis, no lo dudéis.
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1 comentario:
¡Qué agradable descripción! Es lindo recordar las posibilidades del cuerpo humano en su plenitud.
Cariños
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