martes, 9 de agosto de 2011

Un día más, pero ilusionado.

Mis queridos amigos, entro en el Mozart aprovechando unos momentos de espera. Os leo y me dispongo a dejaros unas letras.

Estos momentos de espera me los "impone" la llamada de mi hija Arli, la menor, la actriz que vive en París, desde casa de uno de sus hermanos, para decirme que ha de venir a la ciudad (su hermano vive en una finca enorme, que heredó su mujer a la muerte de su madre, con almendros. olivos y algarrobos, siempre encuentras corderos que pastan, de un rebaño propiedad de un pastor que paga una renta a mi nuera por ese alimento ovejuno.

Me fuí por la rama de los hervívoros. Pues Arli me dice que viene a Palma porque ha de hacer unas compras y luego vedrá por mi para tomar juntos (su compañero, su niña, ela y yo), una cervecita con algún masticable (aquí lo llaman "tapa"), y aquí me tenéis arreglada (a mi estilo: una forma de vestir sin estilo donde sólo busco la comodidad), esperando... pero con la esperanza de estar con ellos un ratito, y con mi nieta... ¡oh, madre mía! ¡que niña! Tiene 2 años recién cumplidos, pelito rubio/rojizo, ojos inmensamente azules que ríe continuamente, por cualquier cosa que no sea discutirle su propiedad: a su madre, a su "bebé", a su libro, a su silla de paseo... y un largo etc. Esto de la propiedad privada empieza a tal edad, que no me extraña que luego nos cueste tanto desprendernos de cuanto valoramos (empezando por las personas, querido Galvarino). Esta criatura bonita, simpática e inteligente, que farfulla en frances y castellano y expresa su disconformidad con un contundente ¡NO!, mientras levanta el índice de su manita derecha y te mira con cara de león en plena pelea por su hembra (¿soy muy exagerada?), no he encontrado otro símil para explicar la cara de furia que pone, esta niña que por su época y su educación no cederá en sus opiniones ni en sus criterios, ni por el género, número, o edad de su (sus) oponentes, es mi nieta nº 18... no existía hade 26 meses y ahora tiene a toda la familia embelsada.

Me alegro haber tenido estos momentos para contaros algo de este personaje al que han puesto por nombre Shaï, que según los ascendientes de su papi, francés, significa "regalo" en egipcio.

Muchos besos a todo.

Marsa

2 comentarios:

Laura dijo...

Me impresiona siempre tu gran familia, Marsa del alma, e imagino que debes sentirte feliz por ello.
Es la segunda vez que escucho ese nombre, Shai. El primero fue un audaz piloto de 5 años a bordo de una moto de anchísimos neumáticos, girando a toda velocidad en una gran extensión de césped. También me explicaron que su nombre significa "regalo". Y en ese caso fue el último hijo de una pareja, inesperado como un regalo de la vida.

Marsa dijo...

Querida Laura, fue dificil la crianza y educación de una prole tan abundante, pero el balance es tan hermoso que creo que es imposible que ninguna tarea humana, ni siquiera las artes, proporcione tantos momentos dichosos como una familia numerosa. Nos apoyamos mutuamente y esa energía de entendimiento y empatía hace que lo peor de la vida no sea tan malo, y lo mejor nos remonte a la alegría más festiva.

Simpre estaré en sintonía con vosotros. Un fuerte abrazo.