jueves, 1 de enero de 2009





Antes que este primerísimo día termine y pierda su brillo de estreno, vengo a beber unas copas de champaña, acompañadas por mazapán con chocolate y unas almendras, mientras Amadeo toca variaciones jazzísticas de un tema conocido. Afuera se reanuda el tráfico casi interrumpido durante la mañana y la gente circula más animadamente después de una siesta larga. Recién han abierto los "don diego de la noche" y su perfume suave queda en el aire unos momentos.


Mañana se renovarán los calendarios, las agendas, los proyectos; por ahora queda el resto de la noche suspendida en el limbo.

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